Revista Mía

Cómo hacer la bechamel perfecta

Aunque parezca muy sencilla de preparar, para conseguir una bechamel sin grumos, sabrosa y en su textura ideal debes tener en cuenta una serie de factores que marcarán la diferencia en el resultado final.

Harina, mantequilla y leche, esos son los tres ingredientes base de una buena bechamel, claro está que necesitarás aromatizarla con especias como la nuez moscada y una pizca de pimienta, y agregar un poco de sal para potenciar los sabores. La bechamel es una de las salsas clásicas más replicadas y necesarias en la cocina, ya que son la base de elaboraciones como las croquetas, o la salsa perfecta para unos canelones o una lasaña casera. Para preparar ambas, los ingredientes serán los mismos, únicamente variará la proporción según la densidad que necesitemos en cada una de las recetas. Si desconoces los pasos para hacer la bechamel perfecta, toma nota de los 6 trucos infalibles para conseguir que te quede perfecta:

1. Tamizar la harina

Como para hacer un bizcocho, la finalidad de tamizar la harina es refinarla al máximo para que al ser lo más fina posible se evite la formación de grumos cuando la mezcles con el resto de ingredientes. La mejor manera de tamizar la harina como su propio nombre indica, es pasarla por un tamiz de manera que quede más fina y suelta. En caso de que no dispongas de uno en casa, un colador fino te servirá igualmente. Notarás la diferencia al ligar la harina con el resto de ingredientes de la salsa bechamel.

2. El roux como base de la bechamel

En la base de toda receta reside el éxito de la misma, y en el caso del roux lo más importante son dos aspectos: respetar las proporciones de los ingredientes y cocinarlos el tiempo requerido. Necesitarás mantequilla y harina a partes iguales, y para hacerlo bien, bastará con que derritas la mantequilla en una cazuela, agregues la harina, y la cocines un par de minutos sin dejar de remover hasta que quede perfectamente integrada con la mantequilla y se forme el roux. Para una bechamel clásica, necesitarás 40 g de mantequilla y otros 40 g de harina.

3. La forma de agregar la leche

En cuanto a la leche, además de tenerla que añadir caliente por supuesto, tendrás que hacerlo en forma de hilo removiendo constantemente con unas varillas para que el líquido se integre perfectamente con el roux y obtengas como resultado una salsa homogénea. La cantidad necesaria de leche para 80 g de roux son 500 ml. No olvides utilizar una sartén antiadherente y unas varillas de silicona como utensilios indispensables en la elaboración de una buena bechamel.

4. Remover constantemente

Desde que se derrita la mantequilla, este será uno de los puntos clave para que la bechamel te quede perfecta, y es que aunque parezca lógico, no siempre lo tenemos en mente, y en un simple despiste, podemos echar a perder toda la receta por dejar de remover unos instantes. La mejor manera de hacerlo es a través de movimientos circulares sobre toda la superficie de la sartén. Así conseguirás dos cosas: Que la bechamel no se pegue al fondo de la sartén o cazuela, y que la textura quede suave y lisa.

5. Temperatura y tiempo de cocción

Empezaremos con la temperatura al máximo mientras preparamos el roux, es decir, mientras fundimos la mantequilla, la mezclamos con la harina, y la cocinamos hasta que ambas están perfectamente ligadas. A partir de ese momento, y teniendo en cuenta que agregaremos la leche caliente, podemos bajar el fuego a media intensidad para tener un mayor control sobre la cocción de la salsa. De este modo la leche se irá integrando poco a poco hasta que obtengamos el espesor deseado. Mientras más tiempo la dejemos cocer, más espesa quedará la salsa.

6. Que no te queden grumos

Si has seguido nuestras indicaciones al pie de la letra, en teoría no te deberían hacer quedado grumos, pero si aun así ves alguno en la salsa, no te preocupes que tiene solución. Puedes tratar de deshacerlos con las varillas manuales, pero si hasta ahora eso no te ha funcionado, vayamos a lo más práctico, enchufa la batidora de cocina y tritura la bechamel a la velocidad más baja durante un par de minutos hasta que quede totalmente lisa. En caso de que la veas demasiado espesa, siempre podrás añadir un poco más de leche.
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