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¿Es verdad que el estómago se encoge si comes menos?

Seguro que has escuchado alguna vez eso de que nuestro estómago se empequeñece al reducir nuestra ingesta y por eso tenemos menos hambre. ¿Qué hay de verdad en todo esto?

En torno a la nutrición siempre han existido muchos mitos como que tomar fruta después de las comidas engorda o que no podemos tomar pan si queremos adelgazar. Otra de estas falsas creencias es que el estómago se reduce si comemos menos, lo que se supone que nos ayudará a adelgazar. Si bien reducir las porciones de comida puede beneficiarnos, no hará que nuestro estómago reduzca su tamaño, según dicen los expertos. Y es que, independientemente de lo que comamos, todos los estómagos tienen el mismo tamaño.

Aunque es posible cambiar la manera en la que el estómago ajusta la sensación de hambre o saciedad, su tamaño en reposo no varía, esto solo es posible con cirugía. El estómago es un órgano capaz de estirarse en caso de necesitar hacer sitio a la comida adicional (lo cual puede provocar molestias estomacales), pero vuelve a su tamaño normal tras una comida copiosa. Ten en cuenta que el estómago se expandirá más fácilmente si comes excesivamente con frecuencia. Además, si ingerimos grandes cantidades de comida durante periodos prolongados podemos causar que nuestra sensación de saciedad llegue más tarde. 

Cuando reducimos de golpe nuestra ingesta calórica, la mayoría de nosotros solemos sentir todavía más hambre. Al comer menos, el cuerpo empieza a pensar que te estás muriendo de hambre y la grelina (hormona encargada de regular el apetito) se activa, de modo que la comida se nos haga todavía más irresistible. Sí, al principio sentiremos hambre, pero después desaparecerá, pues, aunque el estómago no se reduce, la sensación de saciedad sí llegará antes. 

La sensación de hambre y saciedad del cuerpo la regula el hipotálamo, situado en el cerebro, siendo la presencia o ausencia de comida en el estómago lo que estimulará la secreción de estos neurotransmisores. Estos centros se regulan gracias a diferentes neurotransmisores que segregan el estómago, el cerebro y el duodeno. Cuando se activa uno, se inhibe el otro (y viceversa).

No, para adelgazar no sirve de nada pasar hambre

Seguro que ya lo sabías, pero reducir drásticamente las calorías ingeridas no es la mejor manera de perder peso. No solo no se reducirá tu estomago sino que además pasarás mucha hambre, algo que no es necesario para perder peso. Si queremos conseguir nuestro objetivo, lo mejor es reducir poco a poco las calorías, pues si es cierto que cuando el estómago se acostumbra a comer menos comida, ya no necesita tanta. Por el contrario, cuanto más comemos, más acostumbramos a que el centro de saciedad se active con esa gran cantidad de comida y sentimos apetito si no la ingerimos. Sin embargo, si reducimos poco a poco la cantidad de comida, acostumbrando a nuestro estómago a raciones más pequeñas, a la larga nos sentiremos saciadas antes.

Si quieres adelgazar, la clave está en seguir una dieta equilibrada en la que consumas abundante fruta y verdura, además de moderar tu consumo de carbohidratos simples, carnes rojas y ultraprocesados. Y, por supuesto, también es muy importante llevar una vida activa, no solo para perder peso, sino también para tener buena salud.

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