Así es el gusano de la harina, el primer insecto comestible

Es el primer insecto que la EFSA permite comercializar y consumir como alimento en la Unión Europea

El mundo camina hacia nuevos horizontes sostenibles en lo que a alimentación se refiere y un muy buen ejemplo de ello es la incorporación de los insectos a dietas donde jamás se habían contemplado.

Hace ya alrededor de tres años que se aprobó Reglamento (UE) 2015/2283 del Parlamento Europeo y del Consejo en relación a los nuevos alimentos, que para ser considerados así deben aprobarse por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Ha sido ahora, tiempo después, cuando se ha aprobado la comercialización y el consumo del primero de ellos en la UE, el gusano amarillo seco, o lo que es lo mismo, las larvas del escarabajo de la harina. 

Puede que ni siquiera te enteraras porque en Occidente el yuck factor ("factor de asco") a los insectos está muy extendido entre la población por cuestiones socioculturales, pero los insectos han sido incluidos ya en algún menú especial de restaurantes de primer nivel. Es el caso, por ejemplo, del que preparó también en 2018 -tuvo que esperar a que se regulara la venta de estos productos en España- el chef mexicano Roberto Ruiz en Punto MX, su restaurante madrileño con Estrella Michelín, compuesto por cuatro especies de insectos: chinicuiles (larvas de la planta del maguey), chicatanas (reinas de hormigas culonas), escamoles ( larvas de hormiga), y chapulines de alfalfa (pequeños saltamontes). 

Resulta que la entomofagia, que es como se conoce a la costumbre de ingerir insectos y arácnidos como alimentos, no solo está extendida en el sudeste asiático, sino que también es parte de la cultura gastronómica de países latinos como el propio México, y africanos.

El gusano amarillo de la harina

Como antes decíamos, el insecto que es tendencia en la actualidad es el gusano de la harina, denominado científicamente Tenebrio molitor larva porque ya se puede comercializar en la Unión Europea. Estudios recientes compartidos por la EFSA avalan que en el caso concreto del gusano de la harina, además de ser un alimento seguro para el consumo humano, contiene un 53% de proteína y aproximadamente un 30% de ácidos grasos, por lo que se trata de un alimento muy nutritivo.

Cuentan los que ya lo han incorporado a sus recetas que se trata de un ingrediente versátil puesto que su sabor recuerda al de la nuez, lo que implica que se pueda utilizar tal y como se utiliza a este fruto seco habitualmente en nuestra gastronomía. En casa, sin ir más lejos, se puede incorporar a recetas dulces como tartas y galletas, pero también a ensaladas y pastas, entre otros platos. Hasta en barritas caseras de avena puede convertirse en un snack saludable más. 

Este es el primer paso decisivo de Europa hacia la incorporación de los insectos en su dieta y cultura gastronómica. Y es que, tal y como indican desde la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), estos animales suponen una fuente de alimentación saludable y nutritiva, con un alto contenido en grasas, proteínas, vitaminas, fibra y minerales. La UE, a través de su  estrategia europea ‘De la granja a la mesa’, que forma parte del Pacto Verde, corrobora esta afirmación. 

Además, la comercialización de insectos como el gusano amarillo de la harina, que es una especie originaria de Europa curiosamente, con fines alimentarios supone el desarrollo de la cría de insectos para este fin,  una práctica que aporta también beneficios medioambientales, ya que limita la explotación de tierras de cultivo, la emisión de gases efecto invernadero y también el uso de agua, entre otras cuestiones. 

Millones de personas consumen ya este coleóptero de fácil reproducción -entero o deshidratado- y es probable que, poco a poco, vaya estando presente en cada vez más hogares europeos tras la decisión de permitir su comercialización con fines alimentarios en la Unión Europea. Será cuestión de tiempo porque queda un gran muro que derribar, el del asco a comer insectos, pero es cuestión de tiempo que finalmente caiga. 

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