¿Mezclar el té con la leche es bueno o malo? Cómo hacerlo correctamente

Aunque se cree que la leche afecta a las propiedades del té, parece que la clave está en el tiempo de infusión de la bebida, ya que un mayor tiempo de elaboración no influirá en la presencia de antioxidantes en esta popular bebida.

Hoy en día, el té con leche es considerada como una de las combinaciones más populares que existen, la cual se ha extendido desde hace muchísimo tiempo en bastantes países. Y es que, aunque inevitablemente pensemos en países típicos como Inglaterra, India o Kazajstán, la realidad es que se trata de una bebida tan popular que esta lista está lejos de ser completa.

Aunque es poco probable, hay quien afirma que fueron los ingleses quienes empezaron a tomar té con leche. De hecho, la mayoría de historiadores dudan de esta afirmación, porque unos años antes de la aparición de esta bebida en los diferentes círculos londinenses, Johan Nieuhof, viajero de origen danés, ya había escrito en uno de sus ensayos que, durante una recepción del Emperador Shunzhi (emperador de la dinastía Qing entre 1644 a 1661), había probado el té con leche.

No obstante, sobre su origen en Inglaterra existen algunas dudas, ya que este país sí acabó jugando un papel muy importante en la popularización del té con leche, ya que la regla de servir té caliente, y luego la leche, permitió que las tazas de porcelana no se agrietaran como consecuencia del calor del té.

Otra teoría, sin embargo, señala que es posible que la leche fuera añadida al té debido a la mala calidad de las hojas, por lo que la leche se utilizaba con la finalidad de reducir el amargor, y esconder con ello los diferentes defectos de la bebida.

Sea como fuere, es cierto que nos encontramos ante una tradición enormemente popular y conocida, que habitualmente recuerda a Inglaterra o algún que otro país, como podría ser el caso de Marruecos (donde, de hecho, es muy común consumirlo acompañado de suculentos y deliciosos dátiles).

Aún cuando se trata de una combinación que encanta a muchos, muy fácil de preparar y de elaborar en casa, hay un problema: en realidad, es una muy mala idea mezclar el té con la leche, simplemente porque la leche anula todas las virtudes y beneficios proporcionados por el té.

La leche podría disminuir los efectos beneficiosos del té, aunque todo depende del tiempo de preparación

Uno de los principales compuestos beneficiosos que encontramos en el té son las catequinas, que le confieren muchas de sus cualidades únicas tan conocidas, entre las que se encuentran, por ejemplo, sus propiedades antioxidantes.

Pero no solo es rico en catequinas, también en otros ingredientes activos interesantes, como las vitaminas. 

De hecho, diferentes estudios han mostrado que el té es útil a la hora de mejorar nuestro sistema inmunológico, reducir el daño a las células, controlar el nivel de azúcar en la sangre, y prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Té con leche
Foto: Istock

Sin embargo, también se ha encontrado que añadir leche al té hace que sus efectos beneficiosos sobre el sistema cardiovascular desaparezcan.

En un pequeño estudio llevado a cabo en 16 mujeres sanas, los científicos compararon los efectos que el té ejercía en su sistema vascular, en función a la bebida preparada con agua y a la elaborada con leche. Descubrieron que, mientras que el té era capaz de relajar los vasos sanguíneos (mejora la dilatación mediada por el flujo sanguíneo), el té con leche no.

Los investigadores creen que una de las explicaciones más probables tiene relación con las caseínas, que consisten en unas proteínas que encontramos en la leche, las cuales influyen en los efectos de algunos compuestos del té, al unirse a los flavonoides y reducir o evitar su actividad beneficiosa.

Curiosamente, encontraron que las proteínas presentes en la leche de soja tenían el mismo efecto.

Pero otro estudio encontró resultados mixtos. Y es que en otro pequeño estudio, en el que participaron 9 adultos, los investigadores señalaron que mientras que el consumo de té negro era capaz de aumentar los niveles sanguíneos de flavonoides, añadir leche al té no inhibía este efecto, aunque parece que todo tenía relación con tiempos de preparación más largos, lo que podría conducir a una mejor absorción de los antioxidantes presentes en el té, independientemente de que se añadiera o no leche.

Por tanto, según los resultados contradictorios de ambos estudios, parece que la leche podría interferir con la actividad de los antioxidantes, pero solo hasta cierto punto, siendo posible que no tenga ese mismo efecto con los tés que se infunden durante períodos de tiempo más prolongados.

¿Cómo hacer el té con leche para elaborarlo correctamente?

Si deseas disfrutar de todas las cualidades del té, y prefieres combinarlo con leche, recuerda que la clave parece estar en el tiempo de infusión, dado que, a mayor concentración, menos probabilidades habrá de que la caseína afecte a los distintos compuestos beneficiosos que encontramos en las hojas del té.

Por tanto, lo ideal es dejar la bebida en infusión entre 10 a 15 minutos más. Aunque es cierto que esto influirá en su sabor, ya que tenderá a ser más amargo, este cambio puede suavizarse con la adición de leche (una opción más aconsejable que el uso de azúcar o miel).

Por otro lado, aunque lo común es utilizar té negro para elaborar el tradicional té con leche, también se ha vuelto muy popular la combinación del té matcha.

Christian Pérez

Christian Pérez

Creador de contenidos especializado en nutrición, lifestyle y salud. Y lo más importante: Papá de 2 niñas.

Continúa leyendo