Qué comer si tienes hígado graso

Los cambios en la dieta, así como seguir una alimentación baja en grasas y azúcares y rica en alimentos frescos, naturales y nutritivos, son fundamentales a la hora de tratar -y curar- la enfermedad del hígado graso.

Nuestro cuerpo almacena grasa en distintas áreas con el fin de obtener energía en el momento en que sea necesario. En el hígado, por ejemplo, es común encontrar una pequeña cantidad de grasa. Sin embargo, cuando su presencia es demasiado alta, puede ser una señal de enfermedad del hígado graso. Se trata de una afección común, cuyo número de casos ha aumentado peligrosa y alarmantemente en los últimos años, debido principalmente al incremento del sobrepeso y la obesidad.

Aunque hasta hace unos años se creía que era una enfermedad benigna, la realidad es que no lo sería tanto. Y es que en casos graves, y sobre todo, cuando no es debidamente tratada, puede acabar progresando a etapas más peligrosas, como por ejemplo fibrosis, cirrosis y, en un pequeño porcentaje, cáncer hepático.

Suele ser habitual que esta enfermedad se diagnostique por pura casualidad. A pesar de que pueden surgir algunos síntomas comunes como fatiga o cansancio y dolor o molestia que se sitúa en la parte superior derecha del abdomen, en la mayoría de los casos muchos de los pacientes tienden a ser asintomáticos, lo que ocasiona que la afección continúe avanzando sin tratamiento.

De hecho, el diagnóstico suele hacerse de manera sorpresiva cuando la persona se realiza, por ejemplo, una ecografía abdominal por cualquier otro motivo, o cuando en una analítica sanguínea el médico encuentra que los valores hepáticos están elevados, por lo que puede prescribir la realización de alguna que otra prueba adicional.

Aún cuando se trate de una enfermedad grave, en particular cuando no es tratada, por el momento no existe un fármaco aprobado que ayude en su curación. Al contrario, los cambios en la dieta se convierten en el tratamiento de primera línea para curar el hígado graso, por lo que seguir una alimentación más adecuada es un paso simplemente fundamental.

Alimentación ideal en caso de hígado graso

Después del diagnóstico de enfermedad del hígado graso, es muy habitual que muchas personas tengan dudas acerca de o que pueden comer a partir de esos momentos; es decir, qué opciones son nutricionalmente adecuadas, y cuáles no tanto.

Evidentemente, el tratamiento normal para el hígado graso es alcanzar un peso mucho más saludable, algo que únicamente se puede conseguir a través de la dieta y de la práctica regular de ejercicio físico.

Por lo general, los alimentos que ayudan a combatir el daño celular, reducen la inflamación y facilitan el uso de insulina por parte del cuerpo pueden ser de enorme utilidad a la hora de revertir la afección.

No obstante, desde un primer momento, dado que cada persona es diferente, es de vital importancia trabajar con el médico para elaborar un plan alimenticio adecuado. Además, sí existen algunos consejos dietéticos útiles que pueden ser igualmente de muchísima ayuda.

Por ejemplo, la dieta mediterránea consiste en un estilo de alimentación saludable, que combina la mayoría de los tipos de alimentos que ayudan a reducir la presencia de grasa en el hígado: carbohidratos complejos, grasas saludables y antioxidantes naturales.

Por tanto, si optas por este tipo de dieta es probable que, en la mesa, encuentres alimentos como:

  • Frutas y verduras frescas.
  • Granos enteros.
  • Frutos secos, como las nueces.
  • Pescados y mariscos.
  • Legumbres.
  • Aceite de oliva.

Escoge siempre las grasas más adecuadas

Las células utilizan glucosa con el fin de obtener energía. La insulina es una hormona que ayuda a llevar la glucosa de los diferentes alimentos digeridos a las células. Sin embargo, es común que las personas con enfermedad del hígado graso tengan también una afección conocida como resistencia a la insulina. Esto significa que el cuerpo produce insulina, pero no la puede utilizar de forma adecuada. Al final, la glucosa comienza a acumularse en la sangre, y el hígado acaba por convertirla en grasa.

Algunas grasas en la dieta pueden ayudar al cuerpo a utilizar mejor la insulina. De esta forma, las células pueden absorber mejor la glucosa, y el hígado no necesita producir o almacenar grasa.

Destacan fundamentalmente los ácidos grasos omega-3, que encontramos en el pescado, aceites vegetales (como el aceite de oliva o el aceite de linaza), frutos secos (en especial las nueces), algunas verduras y aceite de pescado; y las grasas monoinsaturadas, que podemos obtener a partir de fuentes vegetales como los aguacates, las nueces y las aceitunas.

Evita el alcohol

Aún cuando no se trate de hígado graso alcohólico (la enfermedad de hígado graso derivada del consumo de alcohol), es evidente que es fundamental eliminarlo por completo, puesto que puede acabar provocando daños hepáticos mucho más graves.

Alimentos que debes evitar

Es fundamental mantenerse alejada de las grasas saturadas, dado que conducen a un mayor depósito de grasa en el hígado. En particular, se deben evitar los siguientes alimentos:

  • Productos horneados y alimentos fritos, en especial si han sido cocinados con aceites de coco o de palma.
  • Carnes rojas.
  • Quesos grasos (es mejor sustituirlo por queso tierno y por quesos bajos en grasas).
  • Alimentos y productos azucarados, como dulces, bollería, bebidas azucaradas, siropes, azúcar y jugos de frutas.
  • Determinados productos elaborados a partir de granos refinados o procesados, como el pan blanco, el arroz blanco y la pasta blanca.

El azúcar en general contribuye a niveles más elevados de azúcar en la sangre, pudiendo aumentar la grasa en el hígado. Por tanto, tanto el azúcar en sí como el azúcar añadido deben evitarse.

Algunos de los mejores alimentos que puedes comer cuando tienes hígado graso

Una dieta para la enfermedad del hígado graso debe incluir una amplia diversidad de alimentos, en especial bajos en calorías, grasas saturadas y azúcares, y especialmente ricos en fibra. En particular, es importante sustituir los carbohidratos simples por los carbohidratos complejos, además de optar por grasas más saludables y proteínas.

Además, existen una serie de alimentos que pueden ser también de muchísima ayuda:

Además, existen una serie de alimentos que pueden ser también de muchísima ayuda:

  • Ajo. Un estudio llevado a cabo en el año 2016 descubrió que los suplementos de ajo en polvo ayudaban a reducir el peso corporal, así como la grasa en personas con enfermedad del hígado graso.
  • Brócoli. Aunque los vegetales enteros son fundamentales en cualquier dieta, y particularmente en caso de hígado graso, el brócoli en concreto parece ser de mucha ayuda a la hora de prevenir la acumulación de grasa en el hígado. Así lo constató un estudio publicado en 2016, y realizado en animales.
  • Nueces. Son ricas en ácidos grasos omega-3. Una revisión llevada a cabo en el año 2015 encontró que comer nueces cada día mejoraba los resultados de las pruebas de función hepática en personas con hígado graso no alcohólico.
  • Ácidos grasos omega-3. Como ya te hemos comentado, el consumo de alimentos ricos en ácidos grasos omega-3 mejoran los niveles de grasa en el hígado, así como los niveles de HDL en sangre (colesterol de lipoproteínas de alta densidad, también conocido popularmente como “colesterol bueno”). Puede encontrarse especialmente en alimentos como el salmón, las sardinas, las semillas de lino y las nueces.

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