Qué es el apionabo y cómo usarlo en la cocina

En nuestro país apenas se consume, pero el apionabo es muy apreciado en la gastronomía francesa. Te contamos todo lo que tienes que saber sobre esta hortaliza que no debes confundir con la raíz del apio común.

El apionabo, también llamado apio rábano o el feo, es una raíz de otoño e invierno muy popular en la gastronomía de Europa del este, sobre todo de Francia. No debemos confundirlo con la raíz del apio común de la que en España solemos consumir las pencas y las hojas sobre todo para hacer cocidos o sopas.

En nuestro país no triunfa demasiado y no se produce apenas, pero sí lo hace en Francia, Reino Unido u Holanda. La parte comestible de esta hortaliza de la familia de las Umbelíferas es el bulbo, ligeramente dulce y con sabor a perejil. Aunque su aspecto no es lo más agradable del mundo, lo cierto es que no debemos dejarnos engañar por su exterior, pues su sabor es exquisito para hacer cremas o sopas. Es algo intenso y suele eclipsar al resto de ingredientes del plato, así que conviene usarlo con moderación. Si disfrutas del sabor del apio, también lo harás con el del apionabo.

Tiene un porcentaje muy elevado de agua y muy pocas calorías (solo 42 kcal por cada 100 gramos), por lo que es ideal en dietas de adelgazamiento. Contiene grandes cantidades de potasio, por lo que es el aliado perfecto de aquellos que necesitan combatir la retención de líquidos. Su alto contenido en este mineral ayuda también a regular la tensión.  Es rico en calcio, fósforo y vitamina C, K, C y B 6. Además, es bastante pobre en carbohidratos y apenas contiene grasa.

Al apionabo le sucede lo mismo que a la manzana, y es que en cuanto lo cortas se oxida muy rápido y la carne se vuelve marrón. Un truco para ralentizarlo es colocar las piezas en una fuente con abundante agua y unas gotas de cítricos. La ventaja de esta hortaliza es que se conserva durante mucho tiempo. A la hora de acertar con su compra, es fundamental prestar atención al peso. Si es menor en comparación a su tamaño, significa que está hueca, y por lo tanto se ha pasado de punto de maduración. Su peso debe ser mayor del que aparenta.

Cómo usar el apionabo en la cocina

Durante la cocción se elimina parte de su contenido en vitamina C, por lo que se suele consumir en crudo. De este modo también apreciamos más su sabor y textura. Una manera de beneficiarnos de sus propiedades es en ensalada, ya sea troceada, rallada o laminada. A los franceses les gusta mucho añadirla a las suyas, y precisamente una de las  más famosas de su gastronomía tiene como base esta hortaliza, que cortan en juliana y aderezan con salsa remoulade (mahonesa con un toque de mostaza en grano, alcaparras y pepinillos). También se puede usar como acompañante de guisos o sopas, o de guarnición en carnes y pescados, pues le da un aroma de lo más apetecible. Es un buen sustituto de la patata debido a su textura y menor contenido en almidón.

El caldo de su cocción se puede emplear para otras recetas. Del mismo modo que sucede con otros tubérculos, el apionabo es muy versátil y fácil de incorporar a cremas y purés. Prueba una crema de apionabo con cebolla, con boniato y calabaza o incluso con manzana.

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