Nutrición

Cómo cocinar bien el lenguado. ¡Aprovecha sus propiedades!

El lenguado es un pez teleósteo que pertenece a la familia de los soleidos, al grupo de los llamados peces planos como el rodaballo o el gallo.
Cuando es muy joven, suele vivir, como la mayoría de los peces, en la superficie de las aguas; nada en sentido vertical y tiene el cuerpo simétrico. Pero, durante su crecimiento, empieza a cambiar: el ojo izquierdo se le desplaza hacia el otro lado, quedando los dos ojos en el mismo plano en la parte superior de la cabeza al tiempo que los huesos de esta zona sufren una importante modificación. Este espectacular cambio afecta a toda la estructura del lenguado, modificando su cuerpo y convirtiéndolo en el pez plano que todos conocemos.

Características

Tiene el cuerpo ovalado, alargado y la cabeza pequeña. Sus dos lados están perfectamente diferenciados. Uno es de color gris parduzco jaspeado con motas oscuras y áspero al tacto. En este lado es donde tiene los ojos. El otro lado tiene un color blanquecino debido a que vive en el suelo y lo tiene en permanente contacto con los fondos arenosos.
Tiene espinas a los dos lados de su cuerpo, y su boca es dentada.
Su diámetro más frecuente es de 40 o 50 cm de largo por 15 cm de ancho aunque, en ocasiones, pueden llegar a medir hasta 70 cm. Y puede alcanzar hasta los 3 kilos de peso.

Zona de captura

Es un pez común en el Atlántico y en el Mediterráneo. Su época de captura es en los meses de febrero, marzo y abril. Se captura principalmente con redes de arrastre o de cerco aunque también se utilizan redes fijas colocadas en las corrientes. De todas formas, se trata de un pescado que parece adaptarse y desarrollarse bien en piscifactorías. Debido a su captura masiva, se cree que en poco tiempo estará en peligro de extinción.

Compra y consumo

Se puede encontrar durante todo el año tanto fresco como congelado. Al adquirirlo ten en cuenta las características propias de todo tipo de pescado, es decir, fíjate en que la piel tenga un aspecto terso y húmedo, en el estado de sus agallas y en que huela a fresco.
Los mejores son los que miden menos de 25 cm. Los más pequeños se pueden freír con piel, lo que les da una agradable textura gelatinosa. Los grandes se cocinan sin piel en toda clase de preparaciones culinarias.