Cómo conseguir que las patatas fritas de bolsa vuelvan a estar crujientes

Solo necesitas un microondas y medio minuto para disfrutar de unas patatas fritas como recién compradas. ¡Apunta este truco!

Las patatas fritas son un delicioso aperitivo al que pocos pueden resistirse, sobre todo si se acompañan de una cerveza bien fría (o la bebida que cada uno prefiera). Todo lo que le pedimos a este snack es que esté bien doradito, en el punto justo de sal y sobre todo, muy crujiente. Seguro que te ha sucedido un montón de veces eso de cerrar mal la bolsa y que las patatas acaben por reblandecerse. Así no hay quien se las coma, y tirarlas no es una opción. Por suerte, tenemos el truco perfecto para darles una segunda vida. 

Pero, ¿por qué se ponen blandas las patatas? Del mismo modo que sucede con el pan, la culpa de todo la tiene la humedad, y es que las moléculas de estos dos alimentos son hidrófilas, o lo que es lo mismo, atraen el agua. Para que se conserven, los fabricantes añaden grandes cantidades de nitrógeno (lo cual explica el por qué nos venden las bolsas de patatas "medio vacías"), un componente que no deja espacio para la humedad. A veces se utiliza una mezcla de nitrógeno junto algún gas noble, como argón. Cuando las sacamos de esta atmósfera protectora, comienzan a atraer las moléculas de agua en el ambiente y se reblandecen en cuestión de horas. Pero no todo está perdido.

Cómo recuperar las patatas fritas de bolsa reblandecidas

Sí, es posible conseguir que las patatas de ese paquete que abriste hace una semana vuelvan a estar como recién hechas, y lo mejor de todo es que no puede ser más sencillo. Simplemente se trata de eliminar la humedad que ha causado esta pérdida del crujido. Una buena manera de evitar tener que recurrir a esto es guardándolas en una caja hermética para aislarlas bien ya no solo de la humedad, sino la luz del sol y toda fuente de calor que las estropee. Sin embargo, a veces se estropean incluso teniendo todas las precauciones posibles, sobre todo si vivimos en una zona muy húmeda.

Tan solo necesitas un microondas y en menos de un minuto podrás salvar a tus patatas fritas de acabar en el cubo de la basura. Además, esto se puede aplicar para revivir otros snacks como unas galletas o unos colines, por ejemplo. ¡Apunta el truco!

Lo primero que tienes que hacer es extender las patatas fritas en un plato en una única capa, evitando que se solapen unas con otras. Una vez hecho esto, solo tienes que meterlas en el microondas durante treinta segundos a potencia máxima. Al sacarlas (mejor sobre un trozo de papel de cocina) y dejarlas enfriar, las patatas recuperarán su crujiente original y podremos volver a disfrutar de ellas como recién hechas.

¡Y listo! Ya tienes de nuevo unas patatas fritas deliciosas, crujientes y con gracia para disfrutar de un picoteo en condiciones. No puede ser más rápido. Eso sí, utiliza este truco solo con el puñado de patatas que vayas a comer para así no tener que repetir este proceso varias veces.

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