Laquear tus platos, el truco para que te salgan más crujientes y deliciosos

Te contamos en qué consiste esta técnica para llevar tus platos de carne y pescado al siguiente nivel. ¡Toma nota!

Hay una técnica para conseguir una carne deliciosa y jugosa, y esa es el laqueado. Seguro que en alguna ocasión lo has probado en un restaurante y te ha encantado tanto que has vuelto mil veces. Pues bien, hoy vamos a contarte en qué consiste para que puedas hacerlo tú en casa y saques el máximo partido a tus platos.

El nombre de esta técnica le viene de su aspecto brillante similar a las pinturas lacadas. El laqueado no es más que embadurnar un alimento (sobre todo pescados y carnes) con una grasa o crema para que al calentarlo, normalmente en el horno, se forme una capa dura, brillante y crujiente. Además de darle un aspecto mucho más apetitoso, el laqueado consigue crear un contraste entre el exterior crujiente y el interior tierno que es una verdadera maravilla. En China usan mucho esta técnica, de hecho, seguro que en alguna ocasión has probado su famoso pato pekinés realizado de este modo. Esta forma de preparar el pato que asociamos a la cocina China fue, en realidad, muy utilizada también por los griegos y posteriormente los romanos.

Cómo laquear tus platos

El laqueado no es una técnica complicada. Para caramelizar una carne necesitas elaborar una salsa a base de miel o azúcar, ingredientes que le aportan un toque brillante y meloso. Si la mezcla de dulce y salado no te convence mucho, también puedes optar por una grasa o manteca que no confiera a la carne un toque dulce. Solo tienes que pintar con la salsa de tu elección la carne o pescado e introducirla en el horno durante un buen rato a una temperatura más baja que la habitual. Al sacarlo vas a notar que la piel queda muy crujiente, mientras que el interior estará mantequilloso y jugoso. 

Aves y pescados, las mejores carnes para laquear

No todas las carnes son aptas para someterse a este proceso. Las que sí lo hacen, y de hecho, quedan espectaculares son las carnes de ave como el pavo o el pollo. Elige el que quieras y, ya sea la pieza completa o los muslos, imprégnalo bien con una salsa. Para esta receta, lo más común es utilizar miel, que le aporta una textura fundente además de brillo. También puedes hacerla a base de soja o incluso sirope de arce. Tras hornear 45 minutos te quedará una capa exterior crujiente e increíblemente vistosa a la que querrás hincar el diente lo antes posible.

Esta técnica también se puede aplicar al salmón para sacarle el máximo partido. Una receta conocida en Japón como yaki-sake que consiste en crear una capa crujiente a base de ingredientes como los que utilizamos en el caso del pollo, aunque también puedes modificarla a tu gusto y hacerla con vinagre de Jerez. Pon los lomos en la bandeja de horno durante 10 minutos a 200 grados. Cuando haya pasado este tiempo, sácalos para darles la vuelta y repite el proceso por el otro lado.

Como ves, es una técnica que no requiere de grandes conocimientos de cocina. Ponla en práctica y sorprende a todos con unas carnes llenas de sabor, textura y muy vistosas.

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