Revista Mía

¿Necesitas excusas para tomar ostras? Aquí van 10 beneficiosas para tu salud

Es uno de los molusco más preciados, con tantos admiradores como detractores. Si eres de las que te chiflan, son tantos nutrientes los que esconde en su interior que te van a sobrar las razones para pedirlas.

Es uno de los mariscos que suenan a lujo, a exclusividad y también a cita romántica. Tienen fama de ser caras, pero es más la fama que la realidad. ¿Quién no puede permitirse unas cuantas a dos euros aproximadamente la unidad de una calidad normal (pueden ser mucho más caras, también es cierto)? Pero, además, los muchos beneficios de las ostras para la salud te van a servir de excusa para pedirlas. Es un súper alimento, que aporta muchos nutrientes, vitaminas y minerales. Si te da algo de reparo su consumo en crudo, debido a la textura algo gelatinosa, también las puedes tomar cocinadas. Sea como sea, no debes perdértelas.
Las otras son un molusco bivalbo que ya consumían los romanos hace 2.000 años. Como sabéis, en su interior se encuentra algo muy preciado, las perlas, pero para perla su composición nutricional. Bajas en calorías, suponen un aporte importante de Omega 3, vitamina B12 y minerales como el zinc y el selenio. Una bomba saludable que regular el colesterol, fortalecer el sistema inmunitario y luchar contra el envejecimiento prematuro del cuerpo. Excusas para pedirlas, sin duda...
Pero no todo van a ser ventajas: este alimento también contiene grasas, así que hay que consumirlo con moderación, y lo más importante es lo referente a las posibles intoxicaciones. Las ostras actúan como limpiadores naturales del mar filtrando las toxinas, lo que puede provocar que estas se acumulen en su interior y, en ocasiones, provocar efectos adversos en nuestro organismo. No es algo común, pero puede suceder... Es recomendable siempre comprarlas en sitios de confianza, ya sea supermercados o restaurantes, para minimizar riesgos.
Hay diferentes tipos de ostras, unas planas y otras cóncavas. Las primeras son tradicionales de Galicia y la segunda de Francia. En cuanto al sabor, cada una tiene el suyo, aunque... ¡las dos saben a mar! Al abrirla es importante comprobar que su carne se ve limpia, lustrosa y con buen olor. Se deben servir frías, pero no demasiado para que puedas disfrutarlas plenamente. Solas o con un chorrito de limón, al gusto. ¡Y se comen de un bocado dejándolas deslizar desde su concha a tu boca! Una vez dentro, mastícalas con calma. En cuanto al, maridaje, siempre van bien con un vino blanco o con champán. Si te han entrado ganas de pedirte media docena, apunta estos 10 beneficios de las ostras para tener más excusas.
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