Así Puedes Prevenir el Catarro

Resfriado o catarro, llámalo como quieras, pero siempre es un fastidio. En cuanto comiencen los cambio de temperatura (ya falta poco) van a empezar su temporada, por eso te contamos todas las claves para que no te complique la vida.
SI AÚN NO LO HAS COGIDO
Lo primero que debemos hacer es saber qué pautas y hábitos saludables hemos de seguir para no contagiarnos. No tenerlo pasa por evitar el contagio y mantener fuertes tus defensas, porque si tu sistema inmunológico está al máximo, no habrá virus que pueda con él:
-Lávate las manos: hay que hacerlo con frecuencia y bien. Al sonarnos la nariz, estornudar o toser tenemos contacto con  los gérmenes, y es más, los virus permanecen activos durante horas en los objetos usados por una persona contagiada (teléfonos, vasos, bolígrafos...). “Basta agua y jabón, pues destruyen el virus. Hay que frotarse bien entre los dedos y bajo las uñas y secarse con una toalla desechable”, dice el doctor Fernández.
-No te lleves las manos a la boca o a la nariz; las mucosas son una zona de entrada del virus que debemos proteger.
-Usa agua caliente y detergente al lavar platos y vasos. Si te limitas sólo a aclararlos, no acabarás con el virus.
Haz más de media hora de ejercicio al día. “Potencia la eliminación de toxinas y gérmenes y aumenta la velocidad a la que los glóbulos blancos (las células defensivas) circulan en el organismo”, dice el experto. Es decir, nos mantiene más fuertes y evita el estrés, que es un factor importante de descenso de las defensas.
-Aléjate del tabaco y del alcohol. Además de dañinos, te vuelven más vulnerable. El primero supone un sobreesfuerzo a los pulmones, reduce las defensas bronquiales y lesiona el conducto respiratorio; el segundo reseca las mucosas.
-Cuida la humedad ambiental. De ella depende en buena parte la de las mucosas de la nariz y la garganta (su sequedad favorece la infección). Para conseguirlo van bien los humidificadores eléctricos que emiten vapor, pero si no tienes, conseguirás el mismo efecto dejando un cuenco de agua en la habitación.
DISTINGUIR CATARRO DE GRIPE
Si ya estás enfermo, el primer paso será diferenciar si se trata de una gripe o un catarro, ya que en los casos más leves de gripe, se pueden confundir entre sí y podemos dudar sobre cómo actuar. “Los catarros están causados por un gran número de familias de virus (rinovirus -responsables del 30 y el 50 % de los resfriados-, coronavirus, enterovirus...); la gripe sólo por el de la gripe”, dice el doctor Antonio Fernández Rodríguez, neumólogo del Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima, de Vigo. El tiempo de incubación también es distinto. El de la gripe es de 18 a 36 horas (1-2 días), mientras que el resfriado puede dilatarse entre 48 y 72 horas (2-3 días). Una vez incubada, la gripe tiene un inicio rápido, mientras que el resfriado aparece poco a poco. De ahí que tendamos a dejarlo pasar y se agrave.
En cuanto a los síntomas, dos, sobre todo, diferencian una gripe de un resfriado: la fiebre alta (en el catarro la fiebre, si aparece, es baja) y el dolor de huesos o un gran malestar general. “La sintomatología del catarro es leve y autolimitada: estornudos, congestión y secreción nasal, dolor de garganta, cefalea, malestar general, tos...”, dice el experto. La gripe, por su parte, se presenta con escalofríos, fiebre, debilidad, dolores musculares, falta de apetito, cefalea, tos seca, dolor de garganta intenso y obstrucción nasal, “síntomas, estos últimos, que se intensifican según disminuyen los primeros”, agrega. SI YA
SI YA ESTÁS ACATARRADA
Según el doctor Antonio Fernández Rodríguez no hay que acudir a los antibióticos: “Los antibióticos no son eficaces en las infecciones víricas, que son lo que provocan un resfriado. Sólo están indicados si se ha producido una sobreinfección bacteriana como complicación de dicho resfriado. Utilizar antibióticos cuando no tienen efecto, cuando no resultan eficaces, sólo nos expone a riesgos innecesarios (efectos secundarios indeseables y posibles reacciones alérgicas). Además, alteraremos la ecología de nuestra población bacteriana, eliminando las especies sensibles y favoreciendo el crecimiento de bacterias resistentes que se pueden diseminar". ¿El resultado? Sin querer, contribuimos a crear resistencias y, por lo tanto, a que determinados antibióticos dejen de ser útiles cuando llegue el momento de necesitarlos. “En la actualidad, dice el neumólogo, no hay nada que cure un resfriado. Sólo se puede actuar sobre los síntomas para disminuirlos".
Estos consejos te aliviarán:
-Bebe abundante agua. Es imprescindible para mantener limpio el organismo (desechar toxinas), combatir la deshidratación en caso de fiebre y descongestionarte (fluidifica las secreciones). Procura beber  dos litros y medio de agua.
-Toma un analgésico suave, como el paracetamol o la aspirina. Así podrás aliviar síntomas como la fiebre, el dolor de cabeza y el malestar general. No recurras a los antibióticos (lee el recuadro del experto).
-Realiza gárgaras con agua tibia con sal y bicarbonato: facilita la respiración y la movilidad de las secreciones del aparato respiratorio. Asimismo, para ayudarte a respirar, descansa con la cabeza un poco elevada sobre la almohada.
-Cambia el cepillo de dientes. Los virus proliferan en medios húmedos y pueden permanecer vivos durante un tiempo (desde unos pocos segundos hasta 48 horas, según la Clínica Mayo). Usar de forma continuada el mismo cepillo de dientes cuando estamos enfermos puede ser la causa de reinfectarte una y otra vez (esos constipados perpetuos). Por eso, renueva tu cepillo siempre que tengas un catarro y, siempre, una vez al mes.
-Aléjate de los lugares concurridos. Los virus se propagan mediante el contacto y por medio de partículas aéreas. Por esto, conviene evitar en lo posible los lugares aglomerados (transporte público, centros comerciales, colegios o guarderías...); o, por lo menos, protegerse de quienes estornuden o tosan.
-Relájate. La ansiedad y el estrés debilitan las defensas porque ‘roban’ energía al organismo. Practica yoga, taichí, meditación, estiramientos (son oxigenantes).
ALIMENTOS QUE TE PROTEGEN
Potencian las defensas del organismo y frenan las bacterias, los virus y los hongos de forma natural. Por eso, tanto para prevenir como para acelerar la curación, incorporarlos a tu dieta te beneficiará.
-Ajo y cebolla. Gracias a sus compuestos azufrados, acaban con los virus, bacterias y hongos. Además, estimulan las defensas. Dosis óptima: dos dientes de ajo al día crudos (puedes tomarlo en comprimidos). La cebolla funciona incluso sin comerla, con dejar una mitad cerca de donde estés, notarás cómo calma la tos y respiras mejor.
-Miel. Un estudio publicado en la revista médica Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine destacó que es incluso mejor antitusivo que el dextrometorfano (el principio activo de muchos jarabes contra la tos). Dosis óptima: una cucharadita de miel de romero para prevenir infecciones, de tomillo para calmar la tos y de lavanda para aliviar los síntomas generales (mejor cada mañana en ayunas).
-Yogur. Toma probióticos. Las bacterias buenas, como los lactobacilos y las bifidobacterias, presentes en él, fortalecen la flora intestinal y, de esta forma, las defensas. Dosis óptima: hasta tres yogures al día.
-Avena y centeno. Contienen betaglucanos, un tipo de fibra que protege el sistema digestivo y es antioxidante y antimicrobiana. Dosis óptima: toma al menos una ración de ellos (50 g) al día.
-Kiwi. Aporta más del doble de vitamina C (antioxidante que previene las infecciones) que la naranja y favorece la absorción del hierro. Dosis óptima: uno al día cubre las necesidades diarias de vitamina C. Y hablando de vitamina C debemos decir que aunque todo la identificamos con protegerse del catarro y la gripe, sin embargo, varios estudios (entre ellos, uno conjunto de la Universidad Nacional Australiana y la Universidad de Helsinki de 2007) han evidenciado que no protege precisamente de las infecciones. No tiene efecto antiséptico. No obstante, sí es un buen antioxidante que frena el estrés, uno de los factores de riesgo del catarro.
-Huevo. Gracias a que cuenta con minerales como el selenio y el cinc, protege nuestras defensas. Dosis óptima: hasta 3 a la semana.
-Frutos secos. “Una forma de protegerse de los resfriados es mantener estable la temperatura corporal, y la energía que nos aportan es un buen modo de conseguirlo”, explica la nutricionista. Además, son ricos en fibra, vitaminas como la E (antioxidante) y minerales como el hierro (defensas). “¿Los más sanos? Las nueces, avellanas, almendras, pistachos o pipas de calabaza”, apunta. Dosis óptima: al día, 2-3 nueces o 5 almendras o 7 pistachos...
-Pescado azul. “Tiene las proteínas que precisa el sistema inmunológico para desarrollar anticuerpos (las ‘herramientas’ con que nos protege)”, explica la nutricionista Irene Cañadas, de Madrid (icanadas@irenecanadas.com); además, sus ácidos grasos Omega-3 son un buen antiinflamatorio natural. Dosis óptima: 5 raciones semanales de unos 150-200 gr.
-Granada. Fuente de vitamina C, es tres veces más antioxidante que el té verde. Alivia la fiebre, el dolor de garganta y la otitis. Dosis óptima: una al día (enriquece tus ensaladas con ella).
-Cúrcuma y especias picantes. “La mayoría de las especias son antisépticas. Cuanto más picantes, más capsaicina tienen (a ella deben su picor) y más aumentan la temperatura corporal y evitan que se reproduzcan los microorganismos infecciosos”, dice la experta. La cúrcuma, por su parte, es un buen antiinflamatorio que reduce los síntomas de gripes y catarros. Dosis óptima: una cucharadita de café al día.
-Jengibre. Como los frutos secos, tiene efecto calorífico. Además, es antiséptico, calma la tos y fluidifica la mucosidad. Dosis óptima: lo encontrarás en comprimidos (se suele aconsejar tres al día) y natural o en polvo (una cucharadita de café diaria).
-Calabaza. Posee muchos betacarotenos que, una vez absorbidos, se transforman en vitamina A (refuerza las defensas y protege de enfermedades, sobre todo respiratorias). Además, ayuda a eliminar la mucosidad en bronquios, pulmones y garganta. Dosis óptima: 300 gramos a la semana (al horno, en puré...). cerdo y ternera. Se trata de carnes ricas en proteínas y en cinc, mineral que ayuda a fabricar las células blancas (leucocitos), para luchar contra las infecciones y enfermedades. Dosis óptima: es carne roja, rica en grasa saturada (colesterol), por lo que hay que evitar excesos. Busca cortes sin grasa evidente y no sobrepases tres raciones semanales.
-Uvas rojas. “Su color rojo se debe al resveratrol, uno de los antioxidantes más potentes contra el envejecimiento celular que, por eso mismo, ayuda a mantener en buenas condiciones el sistema inmunológico”. Además, su alto contenido en azúcares (fructosa) ayuda a preparar al cuerpo contra el frío. Dosis óptima: entre 5-10 uvas rojas al día. El vino tinto también es rico en resveratrol, pero no tomes más de una copa diaria y no la mezcles con gaseosa; de este modo pierde sus virtudes.
-Frutos del bosque. Arándanos, fresas, frambuesas, grosellas..., además de vitamina C y antioxidantes (vitamina E), contienen ácido salicílico natural (el componente de la aspirina), de ahí que sean analgésicos y antiinflamatorios. Dosis óptima: un puñadito de diez unidades (agrégalo al yogur, los cereales...).
-Limón y naranja. Repletos de vitamina C y fibra, son buenos antioxidantes. Por su parte, el limón es antiinflamatorio y antiséptico (por sus ácidos cítrico y clorogénico y aceites esenciales como el limonol y limoneno). Dosis óptima: un vaso de agua con un poco de zumo de limón en ayunas cada mañana para prevenir; una naranja como tentempié al día.
-Setas. Son grandes aliadas del sistema inmunológico: el shiitake, maitake, reishi, etc., estimulan la producción de los leucocitos y son ricas en fibras vegetales que favorecen el buen estado de la flora bacteriana. Dosis óptima: 150 gramos de estas setas dos veces a la semana.
REMEDIOS NATURALES
-Equinácea. Contiene muchos principios activos (polisacáridos, alcamidas) que estimulan el sistema inmunitario (defensas), con lo que previene los catarros y la gripe. Además, tiene efectos antiinflamatorios. Se recomienda tomar en comprimidos entre uno y tres meses desde el inicio del otoño o invierno, para prevenir las infecciones.
-Aquilea. Reduce la fiebre, hace sudar y también aumenta las defensas. Se puede hacer una infusión combinándola con flor de saúco y menta piperita (tómala tres veces al día).
-Tomillo. Es una hierba antiséptica y expectorante, muy útil para las infecciones que producen tos. Puedes beberla en infusión.
-Saúco. Con acción antiviral y revitalizante de las defensas, acorta los resfriados y gripes. Puedes tomarla en decocción, jarabe o tintura (diluida en agua). Va bien para los resfriados, la tos y la garganta inflamada.
MENÚS CONTRA EL RESFRIADO
Sigue este ejemplo elaborado por la nutricionista. Te ayudará tanto a prevenirlo como a curarte más rápido:
Desayuno: leche vegetal (si se tiene mucosidad, hay que evitar la de vaca) o té con miel + 1 tostada integral con margarina o 75 g de avena integral + 1 kiwi.
Comida: 150 g de legumbres (dan calor y hay que consu-mirlas 1 día a la semana como mínimo) o 200 g de verdura + 1 tortilla + 1 cítrico.
Cena: 150 g de verdura + 200 g de pescado azul o sopa de pollo (fluidifica la mucosidad) + yogur o cítrico.
Tentempiés: yogur, frutos secos, infusión de manzanilla (calma y alivia la tos).
Por: Carmen Sabalate.

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