Cómo iniciarte en el 'mindful eating'

La filosofía de la alimentación consciente se basa en la atención plena a la hora de comer para aprender a escuchar nuestras emociones y sensaciones corporales. Solo así tomaremos mejores decisiones relacionadas con la comida y, por tanto, nos alimentaremos de manera más saludable.

Cada vez son más las personas que siguen la filosofía del 'mindful eating' o alimentación consciente. Esta nueva manera de entender la nutrición pone el foco en la importancia de escuchar a nuestro cuerpo para que el acto de comer deje de ser un proceso automático. Una filosofía que puede ayudarnos mucho a perder peso sin hacer dieta, pues mejora significativamente nuestra relación con la comida.

La filosofía de este movimiento es que no solo es importante lo que comemos, sino cómo lo hacemos. Comer delante del ordenador o mientras hablamos por teléfono es una práctica más habitual de lo que debería y de este modo no prestamos atención a nuestro cuerpo, ni a las señales que éste nos envía en relación a las sensaciones de hambre y saciedad.

Seguro que en alguna ocasión te ha pasado eso de comer porque estás aburrida, por gula o porque has tenido un mal día y la comida es tu 'recompensa'. La alimentación consciente puede ayudarte a identificar el hambre emocional de la fisiológica, conocer los desencadenantes psicoemocionales que te llevan a comer y detectar cuándo realmente ya no necesitas comer más. En definitiva, puede ayudarte a mejorar tu relación con la comida. Y no solo eso, sino también a aprender a valorar la calidad nutricional de los alimentos para aportar siempre lo mejor a tu cuerpo.

Ser capaces de alimentarnos mejor es un proceso que requiere aprendizaje y aquí te dejamos una pequeña guía para iniciarte.

Claves para iniciarte en el 'mindful eating' o alimentación consciente

  • Una buena alimentación empieza en el supermercado. Llena tu cesta de la compra con consciencia, prestando atención a las cualidades nutricionales de cada alimento. La sección de frutas y verduras es en la que más tiempo has de detenerte, evitando los alimentos procesados.
  • Come sentada y en un lugar tranquilo te ayudará a prestar más atención a lo que comes. ¿Sabías que cuando estamos en un entorno ruidoso tendemos a comer más de lo necesario?
  • Concéntrate en la comida. No mires el móvil, ni la televisión mientras comas. Comer ha de ser tu principal prioridad mientras lo estás haciendo. Solo de este modo podrás prestar atención plena a las señales que te manda tu cuerpo acerca de las sensaciones de hambre y saciedad.
  • No tengas prisa. Cuando comemos rápido, involuntariamente solemos ingerir más cantidad que cuando lo hacemos de manera pausada. Reserva al menos un mínimo de 20 minutos para cada comida.
  • Involucra a todos los sentidos no solo al comer, sino también mientras estás cocinando y sirviendo la comida. Presta atención al color, el aroma, la textura o incluso los sonidos que hacen los alimentos cuando se preparan.
  • Mastica despacio y saborea la comida. Además de disfrutarla más, ayudas a que se digiera mejor.
  • No te saltes ninguna comida. Si lo haces, lo más probable es que llegues a la siguiente con un hambre voraz, lo que hará que tu elección de alimentos sea más sencilla y rápida y, casi siempre, poco saludable.
  • No te quedes con la sensación de tener el estómago lleno. Hay que aprender a diferenciar entre estar saciada (no necesitamos más comida) y estar llena (hemos comido más de la cuenta y nos sentimos pesadas e incómodas).

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