Etiquetado NutriScore: ¿qué opinan los expertos?

El llamado semáforo nutricional de los alimentos sigue generando polémica. Analizamos los pros y los contras de las nuevas etiquetas.

NutriScore expertos
iStock

Seguro que al ir al supermercado a hacer la compra has podido ver en algunos productos esta nueva etiqueta con letras y colores que advierte de si ese producto envasado es saludable o no. El NutriScore de momento es voluntario y ya es utilizado por diferentes marcas, pero la Comisión Europea prevé su implantación obligatoria en todo el territorio a partir del año 2022. Sin embargo, este nuevo etiquetado no deja de generar polémica entre los médicos, fabricantes de la industria alimentaria y nutricionistas, con argumentos a favor y en contra. Lógicamente, esto provoca enormes dudas entre los consumidores... Para resolverlas, nada mejor que consultar con expertos.

En un principio, saber interpretar el NutriScore parece sencillo. Las letras A y B de color verde oscuro y verde claro indican que el producto es muy saludable o saludable; la C, en tono amarillo, advierte de una calidad media y, para terminar, la D y E, en naranja y rojo, lo califican como poco sano. Hasta ahí, todo bien, pero sorprende ver cosas como que un refresco tiene mejor calificación que el aceite de oliva. Estas supuestas incongruencias han abierto el debate de si es realmente útil para mejorar la calidad de nuestra alimentación o no. Los expertos no se ponen de acuerdo...

 

Argumentos a favor

A favor Nutriscore
iStock

- Nos ayuda a que la cesta de la compra sea más saludable.

Así lo asegura el doctor Francisco Pita, endocrinólogo y miembro del área de nutrición de la SEEN: "Saber interpretar el etiquetado nutricional es importante. Una persona que tiene problemas de colesterol tiene que intentar escoger aquellos productos con menor cantidad de grasas saturadas y grasas trans. Y lo tiene que saber buscar en la etiqueta. Una persona con obesidad tiene que intentar escoger productos con baja densidad calórica, con pocas kilocalorías por cada 100g de alimentos. Por eso, todo lo que nos ayude a interpretar el etiquetado va a ayudarnos a escoger mejor. Pero no debemos olvidar que NutriScore es solo una herramienta más, y que los principios básicos de la alimentación saludable (sobre todo de la dieta mediterránea) prevalecen sobre este tipo de herramientas".

- Solo compara productos del mismo grupo.

Este es uno de los principales escollos y el que más confusión provoca. Jordi Salas-Salvadó, catedrático de Nutrición de la Universidad Rovira i Virgili lo explica para que se entienda bien: "Nunca vas a comprar una Coca Cola para aliñar la ensalada, así que no son comparables. NutriScore se ha hecho para comparar alimentos similares de diferentes marcas, así podrás escoger el que lleve menos sal y azúcar y más fibra, con solo un vistazo".

En el mismo sentido se pronuncia Francisco Pita: "No tiene sentido comparar los cereales con el aceite de oliva mediante NutriScore, porque uno de los valores que condicionan el resultado de este etiquetado es la densidad calórica. Pues bien, un gramo de azúcar tiene 4 kcal, y 1 gramo de aceite de oliva tiene 9 kcal. Si lo que buscamos es disminuir el aporte calórico, habrá que tenerlo en cuenta. Pero todos los profesionales de la nutrición sabemos que la calidad nutricional de ambos no tiene nada que ver".

- Ayuda a salvar vidas.

Eso es lo que certifican desde el Ministerio de Consumo y así lo ha manifestado Alberto Garzón: "Su implantación podría reducir un 3,4% la mortalidad por enfermedades provocadas por la obesidad, como la cardíaca, diabetes o ciertos tipos de cáncer".

Argumentos en contra

- No es suficiente.

En esto parece estar de acuerdo todo el mundo, incluso los que defienden el etiquetado frontal, como el doctor Francisco Pita: "Obviamente no puede ser la única medida, y hay que explicar al consumidor cómo emplearlo y cuál es la finalidad. Esto tiene que ir paralelo a la difusión y refuerzo de las bases de un patrón dietético saludable, como nuestra dieta mediterránea. Además, hay que mejorar el etiquetado nutricional, revisando y actualizando las ingestas de referencia en niños y adultos, incluyendo información obligatoria sobre los tipos de grasa, destacando la importancia de la densidad calórica para limitar el consumo de alimentos con elevada densidad o gran componente de azúcar".

- Genera confusión.

Nuria Mallén, Dietista-Nutricionista, Coach y Tecnóloga de alimentos y Sandra Navó, Dietista-Nutricionista, Coach y Psicóloga de la alimentación consideran que las etiquetas no están bien planteadas: "Solo permite comparar productos de un mismo grupo cuando muchas veces es necesario reducir el consumo de alimentos de un grupo y aumentar el consumo de otros grupos. Tampoco tiene en cuenta el grado de procesamiento del producto ni relaciona la información nutricional con los ingredientes del mismo. Esto puede confundir al consumidor".

- ¿Qué pasa con el aspecto psicológico?

Las fundadoras de Coachee, consultoría de Salud y Felicidad para Empresas, advierten de cómo puede influir en NutriScore en relación a la salud mental. "Consideramos que, más que catalogar a los productos y obsesionarnos con que los alimentos sean sanos o no, lo imprescindible es fomentar conductas de salud y que estén al alcance de la mayoría de la población. Si no tenemos tiempo de cocinar, comemos de forma ansiosa, y encima, vemos en el paquete que estamos consumiendo un producto ‘poco sano’, le estamos añadiendo culpa y malestar, lo cual es mucho más dañino para la salud que unos cuantos gramos de azúcar de más...".

 

Continúa leyendo