14 claves para eliminar líquidos y adelgazar más rápido

A veces lo que sobra no es grasa, sino agua. Elimina esa hinchazón que se deja notar en la báscula.

¿Te sientes hinchada? ¿Tienes tendencia a acumular líquidos en zonas como las manos, el abdomen o las piernas? ¿No sabes qué te pasa, pero a determinadas horas el pantalón no abrocha y por la noche llegas a pesar hasta 3 kilos más? ¿Te aprietan los anillos que llevas? Puede que tengas problemas de retención de líquidos. ¿No estás segura de que lo sufres? Puedes hacer una sencilla prueba, presiona en la zona que hay edema (tobillos manos, tripita…) con las yemas de los dedos y, si la marca o huella permanece durante unos segundos, significará que sí. ¿Otros signos? Pesadez de piernas, cansancio o fatiga o un aumento de peso sin motivo aparente. También puedes pedir un diagnóstico profesional a través de un estudio de la composición corporal por medio de bioimpedancia, un aparato que funciona con corrientes eléctricas y que mide el porcentaje de grasa, de agua, el peso e incluso el gasto metabólico.

Pero, ¿Por qué el cuerpo actúa así? El organismo es agua en un 70 %. Esta, entre otras funciones, se acumula en las células para ayudar al transporte de nutrientes. ¿Cuándo surge en el problema de retención? Si hay un desequilibrio, puede estar producido por diferentes causas (en el siguiente párrafo las tienes indicadas), que impiden el paso de líquidos y hacen que estos se acumulen en la zona intersticial (los espacios que hay entre las células) y se produzca la temida retención hídrica.

Identifica las causas

El linfidema puede estar causado por diferentes factores (dieta, un retorno venoso deficitario, desajustes hormonales, estar en contacto con una fuente directa de calor, llevar ropa muy ceñida, la toma de ciertos medicamentos, estar demasiadas horas sentada, trastornos hepáticos o cardiacos…) y lo sufrimos más las mujeres. ¿Qué nos ocurre? “Las hormonas tienen un papel determinante. Por ejemplo, la progesterona en la fase lutea (la última parte del ciclo menstrual que se inicia justo después de la ovulación) aumenta y produce alteraciones de peso ligadas a la retención de líquidos. Además, las féminas tenemos la piel más delgada y menos masa muscular y sufrimos problemas circulatorios”. ¿La buena noticia? “La retención de líquidos es constitucional, no una enfermedad, y la podemos atajar con un menú normoequilibrado, con algún tratamiento estético que favorezca el drenaje linfático, la práctica habitual de ejercicio físico y ciertas pautas antirentención”, explica la doctora Elena Soria, nutricionista de Clínica Menorca. ¿Quieres descubrirlas? No te pierdas la galería y di adiós al molesto efecto globo.

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