Nutrición

12 verdades de la comida basura que deberías conocer

No sabemos decir no

Pizzas (no caseras), hamburguesas, nuggets, patatas fritas, batidos, bollería y galletas industriales, snacks, perritos calientes, refrescos azucarados, nachos con queso, sopas en polvo. Que tire la primera piedra quien no haya tomado alguna vez alguno de estos alimentos. Incluso varios de la lista juntos, en una sola ingesta. Todos los hacemos, hasta las celebrities.

La comida basura nos acecha en cada esquina y es el recurso fácil cuando no tienes ganas de cocinar o cuando quieres darte un respiro el fin de semana, incluso a veces como “premio” (mal premio) para los niños: “si te portas bien el sábado vamos al M****s o al B****** y te pides el menú infantil con regalo”, “cuando acabes los deberes puedes comerte un helado”…

Mucho se ha hablado de las consecuencias de la comida basura y sin embargo la seguimos consumiendo, a veces con un deje de arrepentimiento pero ni siquiera eso en la mayoría de las ocasiones, pese a que conocemos las estrategias para evitarlo. Incluso forma parte de ese movimiento llamado friganismo, y que pasa por aprovechar los restos del fast food e incorporarlos a nuestra dieta.

Lo cierto es que se manifiesta una escasa voluntad para decir que no cuando nos ponen por delante una hamburguesa de tres pisos con sus correspondientes patatas fritas. Esto tiene una explicación. Este tipo de alimentos actúan sobre el cerebro de un modo parecido a las drogas. Al ser muy gustosos en el paladar, activan los mecanismos del placer. Empiezas y no quieres parar.

Esa afirmación de que hay alimentos que crean adicción es “correcta”, admite el doctor Iván Ibáñez, de la unidad de medicina nutricional, ejercicio y antiaging de la Clínica Planas. “Nada es agradable si no hay una sensación de bienestar y ocurre lo mismo con los sabores de los alimentos”, dice el doctor Ibáñez.

Además, los sabores de los alimentos se han acentuado más para atraer al paladar del consumidor, modificando su gusto original (patatas fritas al jamón, gusanitos con kétchup), su textura e incluso su color, para que sean más atractivos. Y esto es más importante de lo que parece, porque el sabor (y el olor) de los alimentos influye en nuestro estado anímico.

De la comida basura nos atrae la glucosa y la grasa, debido a su gran valor calórico. Es un instinto atávico. Cuando el hombre tenía que cazar para alimentarse y podía pasar algunos días sin comer, buscaba los alimentos ricos en grasa para asegurarse las calorías necesarias. Sin embargo, hay otras muchas cosas healthy que comer ante un ataque de hambre.

Lee estos datos sobre la comida basura y quizá seas capaz de decir NO la próxima vez (… ¿o no?).