Sandía con chocolate blanco y pistachos

Lánzate con estos falsos polos de sandía con chocolate blanco y pistachos. Un postre fresco y delicioso, perfecto para cualquier ocasión.

Tiempo de preparación: 30 minutos
Económica
4 comensales
Tipo de receta: Fruta
Light
Vegetarianos
Sin gluten

Ingredientes:

  • 1 rodaja grande de sandía (aproximadamente de 2 cm de grosor)
  • 100 g de chocolate blanco
  • 1 cucharada de chips de colores
  • 1 cucharada de pistachos picados.

Elaboración:

  1. Insertar unos palitos de polo en una rodaja de sandía.
  2. Cortar la sandía por la mitad y luego en cuñas.
  3. Llevarlos al congelador durante al menos 20 minutos.
  4. Derretir el chocolate blanco al baño María.
  5. Bañar los trozos de sandía con el chocolate blanco fundido.
  6. Espolvorear unos trocitos de pistacho sobre el chocolate.
  7. Si se quiere, se pueden añadir también unos fideos dulces de colores.

- Receta proporcionada por: FoodBoom.

Curiosidades sobre la sandía chocolate blanco y pistachos

Sé creativa y juega con esta receta a tu gusto, añade chocolate negro, almendras, nueces... puedes incluir un extra de dulce y cambiar los frutos secos por galletas, chips de chocolate... Como puedes ver las variedades son infinitas.

¿Por qué incluir la sandía en la dieta?

La sandía es una de las frutas de verano por excelencia junto con el melón. Es un alimento muy nutritivo e hidratante, y es que el 90 % de su composición está formado por agua. Esto la convierte en una fruta idónea para el verano por su poder refrescante y el nivel de hidratación que aporta al organismo. Además solo contiene un 6 % de azúcares y es baja en calorías, solo 21 calorías por porción ¿Qué más se le puede pedir?

Es una fuente rica en vitamina C, necesaria para la producción de colágeno, ayuda al sistema inmunitario y lo protege frente a gripes y resfriados. Es necesaria también para la regeneración celular, y ayuda a absorber el hierro.

Entre sus vitaminas en menor proporción encontramos la vitamina A, B, y E. Sus minerales más destacados son el hierro, magnesio, el manganeso y el fósforo.

Cuida y protege tu sistema cardiovascular gracias al licopeno, un caroteno rojo brillante que le da color a la sandía. Es un antioxidante poderoso. Además, como la mayor parte de las frutas contiene fibra, que ayuda a regular el aparato digestivo, evitando dolencias futuras. Ayuda a prevenir el estreñimiento.

¿En qué debes fijarte al comprar una sandía?

Su época estrella es el verano, también es verdad que ahora están en venta prácticamente durante todo el año. La pieza debe ser firme, pesada y no muy brillante. Al tacto su piel debe ser lisa, suave y tersa. Si le das unos golpecitos con los dedos y suena hueca significa que la sandía está repleta de agua y por lo tanto es perfecta para su consumo. Cuando esta fruta está en malas condiciones tiende a perder el agua. Abstenerse de comprar aquellas que presenten partes blandas o roturas.

Para su conservación, la sandía es sensible al frío, puedes dejarla en una superficie seca y sin humedad para que madure unos días más, a continuación irá a la nevera. Una vez ha sido abierta debe estar en la nevera siempre y es recomendable taparla con un papel trasparente de cocina, evitarás así que se reseque y pierda humedad.

¿Cómo se utiliza en la cocina?

La sandía se caracteriza por ser una fruta muy versátil y que gusta a la gran mayoría. La forma más típica de tomarla es sola, a tajadas. Pero tiene muchos usos culinarios, entre los más destacados en los últimos años está el gazpacho de sandía, fresco, refrescante y nutritivo. Es típico encontrarla en ensaladas, postres o incluso granizados.

Toma sandía en verano y en invierno, siempre es buen momento para apostar por un alimento tan nutritivo y delicioso. Haz estos falsos polos de sandía y verás que no podrás comer solo uno.

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