Revista Mía

Los secretos para preparar las patatas asadas perfectas

Crujientes por fuera y tiernas por dentro, conseguir que queden perfectas es más sencillo de lo que piensas. ¿Sabes cómo hacer las mejores patatas asadas? Sigue estos sencillos pasos y tendrás unas patatas asadas perfectas.

La patata asada perfecta es crujiente por fuera y tierna por dentro, como plato principal o haciendo las veces de guarnición de un filete o un pescado, a todos nos encantan las patatas asadas. Pero, ¿sabes cómo hacer las mejores patatas asadas? ¿Sabías que existen trucos y recursos para que queden perfectas?
Por ejemplo, para conseguir el característico dorado crujiente del exterior, no vale cualquier tipo de patata. Las mejores patatas para hornear son las “harinosas”, normalmente con la piel amarillenta y gruesa y de textura seca, ya que contienen menos humedad. Variedades comunes son la Russet, la Bintje, la King Edward y la Maris Piper.
Otro de los problemas al que nos enfrentamos cuando horneamos patatas es el tiempo que tardan en cocinarse, por lo que para muchos pre-cocerlas es un truco para lograr un mejor resultado.
Si te decides por este método, debes saber que el chef Jamie Oliver es uno de sus defensores. Solo debes colocarlas en una cazuela con agua fría y añadir un poco de sal. Enciende el fuego y cuando el agua comience a hervir, déjalas cocer unos 15 minutos. Cuando estén listas, retira el agua.
Una vez hervidas (o no), añade un chorro generoso de aceite de oliva, regando todas las patatas para asegurarte de que se doran en el horno y no se pegan a la bandeja. Siempre que sea posible, opta por aceite de oliva virgen extra, ya que además de ser mejor para la salud aportará un sabor intenso a las patatas.
Puede parecer una obviedad pero... ¡es importante no hacerlo mal! Dependiendo de cómo quieras cocinar tus patatas asadas perfectas la temperatura del horno debe oscilar entre los 190º y los 230º grados.
Ponemos el horno a precalentar a 200 º grados. Mientras se calienta, lavamos las patatas y aprovechando mientras todavía estén húmedas las sazonamos con sal y pimienta y las envolvemos en papel de aluminio, que hará que se acelere el proceso.
Otra de las grandes dudas es si comer las patatas con o sin piel. Los que no conciben comerlas peladas esgrimen argumentos nutricionales; la piel de la patata contiene la mayoría de fibra y nutrientes, en especial vitamina C, localizados alrededor de la piel. Si te decantas por esta variante, lávalas minuciosamente y elimina las partes verdosas o los brotes ya que pueden ser tóxicos.
Y dicho esto, te dejamos con los mejores consejos y trucos sobre cómo hacer las mejores patatas asadas.
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