¿El marisco tiene colesterol?

Si tengo colesterol, ¿debería dejar de tomar marisco? ¿Es cierto que el marisco eleva el colesterol malo? Aclaramos las dudas frecuentes sobre este alimento.

La primera pregunta es: ¿es cierto que el marisco tiene colesterol? Pues sí, la realidad es que el marisco es un alimento que tiene colesterol. Aunque  cabe matizar que no todos los mariscos son iguales a nivel nutricional, ni tienen la misma cantidad de esta sustancia.

También hay que tener en cuenta que es un ingrediente que generalmente se consume de forma ocasional y suele tomarse en fechas señaladas (como vacaciones de verano o Navidades) ya que comprar buen marisco no es precisamente barato.

Por lo tanto, al ser un alimento que no suele formar parte de la dieta diaria y puesto que, además de colesterol, también es fuente de grasas buenas (omega 3), la cosa no es tan dramática como podíamos esperar.

¿Cuáles son los mariscos con más colesterol?

Lo primero que hay que tener en cuenta, como apuntábamos antes, es que no todos los mariscos tienen la misma cantidad de colesterol. Según datos de la FEN (Fundación Española de Nutrición) estos son los mariscos con mayor contenido:

El marisco que más colesterol tiene no son las gambas, ni las cigalas, aunque estos ingredientes van bien servidos. Las huevas, con 500 mg de colesterol cada 100 gramos, se llevan el premio gordo. Y no solo hablamos del caviar, sino de las huevas de cualquier otro alimento (como las de sepia, mucho más consumidas que el primero).

Los expertos recomiendan consumir un máximo de colesterol diario de 300 mg.

En el grupo de los crustáceos, gambas, langostinos y cigalas tienen 200 mg de colesterol por cada 100 gramos. Después van los bogavantes y langostas con 150 mg de colesterol por cada 100 gramos. Y le siguen las nécoras y los cangrejos con 100 mg por cada 100 gramos de alimento.

En el grupo de los cefalópodos hay un animalito que está a la  altura de las gambas, langostinos y cigalas y es el calamar, con sus 200 mg de colesterol cada 100 gramos. Con la sepia bajamos a 110 mg por cada 100 gramos y con el pulpo nos quedamos en 48 mg por la misma cantidad de producto.

Los moluscos son los que menos concentración de este compuesto tienen. Los mejillones tienen 58 mg por cada 100 y las almejas o los berberechos tienen 40 mg por esta cantidad.

Cuidadito con chupar las cabezas

En el caso de los crustáceos la mayor parte de este colesterol está en la cabeza. Esta es una de las razones por las que los detractores de esta costumbre tan patria reniegan de ella, bueno por eso y porque saben que esta zona esta cargadita de sustancias nada recomendables.

La realidad es que  no solo hay colesterol en la cabeza de las gambas y otros crustáceos, es que según advirtió la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) en las vísceras de la cabeza de estos crustáceos hay cadmio, un metal pesado que contamina las aguas marinas y que termina en estos animales y, como regalo adicional, en la cabeza también están la mayoría de los aditivos (sulfitos) que se usan para conservar este pescado y evitar que se ponga negro.

Así que por mucho que pienses que lo más rico está en la cabeza, nuestra recomendación es que las dejes en el plato sin tocar y que te conformes con comerte el cuerpo.

El dato positivo: las grasas buenas

Vamos a ver, este alimento también es fuente de omega 3, un tipo de ácido graso poliinsaturado (grasa buena) que ayuda a proteger el corazón.

Por lo que, aunque es rico en colesterol, y teniendo en cuenta que no es un alimento que consumamos en cantidades industriales, no pasa nada por tomar algo de marisco de forma ocasional.

Conclusión: aprende a elegir bien

La mejor forma de controlar el colesterol (y en general de llevar una dieta sana) es teniendo el conocimiento suficiente para hacer buenas elecciones a la hora de comer. Si tienes colesterol alto y te apetece tomar marisco, puedes apostar por el pulpo o la sepia en vez de por los calamares. Otra realidad es que es más fácil pasarse con unos calamares en su tinta que con un plato de gambas gambas o cigalas, por ejemplo.

Los moluscos tienen menos colesterol que todos los citados anteriormente y la cantidad que vas a comer va a ser mucho menor que en cualquiera de los casos anteriores, por lo que también son una buena opción. En lo referente a con los crustáceos deja las cabecitas en el plato y te ahorrarás de una gran cantidad de colesterol.

Y, por supuesto, lo más importante es el contexto de la dieta. Si llevas una dieta sana, libre de alimentos ultraprocesados, rica en grasas buenas y sin grasas malas, tomar un plato de marisco de vez en cuando no va a afectar al cómputo general y no va a dañar tu salud. Este es el quid de la cuestión.

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Verónica Bravo Piqueras

Verónica Bravo

Soy periodista y una apasionada de la gastronomía, la cocina y la nutrición. Me confieso adicta al café y a la comida de verdad acompañada de un buen vino. Adoro viajar y las comidas familiares. Coach nutricional en proyecto y amante de la buena vida. Escribo, cocino, como y disfruto a partes iguales.

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