Hidratos por la noche, ¿sí o no?

Desterrar los hidratos de la cena no es inteligente, tienen su papel en el ayuno nocturno. Lo que sí importa es la cantidad y el tipo. Prepárate para decir adiós a la ‘carbofobia’ nocturna.

Que si los hidratos de carbono es mejor tomarlos a mediodía, que si quieres adelgazar es mejor olvidarse de ellos por la noche… Se les ha declarado la guerra, aunque no tiene demasiada justificación. La mayoría de los expertos coinciden en que son básicos para el funcionamiento del metabolismo, tienen efectos saciantes, reponen el glucógeno (la reserva energética) y preparan al organismo para que funcione con normalidad al día siguiente. De hecho, el doctor Pedro Lombana, médico del Balneario de Segura, los define como fundamentales. “Su principal función es suministrar energía. Son el combustible óptimo para el ser humano. Se absorben en la digestión y se transforman en energía en las células y también se incorporan a las estructuras de nuestro cuerpo”. ¿El problema? Si no hemos gastado gran parte de ese glucógeno con una actividad intensa o con ejercicio, se almacenará en forma de grasa.

¿Su consumo está entredicho en la cena?

¿Se pueden tomar, entonces? Según Pedro Toranzos, experto en nutrición y director de Prodieta, lo más importante es elegir los hidratos de carbono más saludables (frutas, hortalizas, y legumbres). Estos tienen un índice glucémico bajo (IG). Pero, ¿qué es el IG? “Significa que liberan la glucosa de forma progresiva, lo que evita picos de insulina. Es decir, las conocidas popularmente como subidas y bajadas de azúcar. ¿Por qué? Están acompañados de otros componentes como la fibra y algunos minerales y vitaminas que ralentizan su digestión y absorción, haciendo que la incorporación de la glucosa al torrente sanguíneo sea gradual.

¿Cuáles hay que retirar?

Los cereales no integrales como el arroz blanco y los alimentos hechos con harinas refinadas (pan blanco, pastas, galletas, bollería). “Todos elevan la glucosa en sangre, por lo que se transforman rápidamente en grasa”, precisa Lombana. También es interesante cenar pronto. “Este hecho afecta a los hidratos de carbono, a las proteínas y las grasas”. Una ingesta tardía dificulta la digestión, más si nos vamos a dormir a continuación, ya que se enlentence. “Una cena temprana hará que descansemos mejor, y que a la mañana siguiente desayunemos mejor, con más hambre, obteniendo mayores niveles de energía durante la mañana”.

Descubre en la galería los hidratos de carbono que tomados en la cena pesan más, interesantes combinaciones que los pueden aligerar e identifica a los malos de la película.

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